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Por Redacción
Golfo Pérsico, 19 de marzo de 2026.- La escalada bélica entre Irán e Israel ha provocado un choque inmediato en los mercados energéticos globales, con el precio del barril de Brent alcanzando los 118 dólares tras reportes de ataques a instalaciones críticas y el cierre de facto del estrecho de Ormuz. La situación ha motivado la autorización de una liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo por parte de la Agencia Internacional de la Energía, mientras la administración estadounidense evalúa medidas contradictorias para estabilizar la economía.
El conflicto, que se intensificó tras los ataques al campo de gas South Pars en Irán y a la planta de gas Rass Laffan en Qatar, ha llevado a la gasolina en Estados Unidos a cotizar a 3.88 dólares por galón, según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA). La volatilidad ha obligado al Banco Central Europeo a revisar al alza su previsión de inflación para 2026, situándola en 2.6%, bajo la advertencia de su presidenta, Christine Lagarde, sobre los riesgos de persistencia en los precios energéticos.
En medio de la crisis, la administración del presidente Donald Trump enfrenta tensiones internas y externas. El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha solicitado al Congreso 200 mil millones de dólares adicionales para financiar la guerra, una cifra que contrasta con las evaluaciones simultáneas del gobierno para levantar sanciones al petróleo iraní con el fin de bajar los costos de energía. Esta dualidad marca una estrategia compleja en un año electoral donde el costo de la vida es un factor determinante.
La dimensión del conflicto se ha expandido más allá de los intercambios de fuego convencionales. Reportes de la cadena RT indican un ataque contra periodistas en la zona, atribuido a fuerzas israelíes, aunque no se ha difundido una postura oficial del gobierno de Israel confirmando la autoría. Paralelamente, expertos en ciberseguridad como Hervé Lambert, de Panda Security, han documentado un aumento significativo en ciberataques y campañas de desinformación que acompañan la ofensiva física en la región.
La preocupación por la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz ha generado comunicados conjuntos de gobiernos de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Japón y los Países Bajos. Ahmed Aboul Gheit, secretario general de la Liga Árabe, ha expresado la alarma de los estados de la región, incluyendo a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, ante la posibilidad de que las hostilidades deriven en una interrupción prolongada del flujo comercial marítimo.
Ante el escenario de incertidumbre, la Agencia Internacional de la Energía ha autorizado la liberación de reservas estratégicas como mecanismo de contención. Sin embargo, la falta de cronologías específicas sobre el alcance del bloqueo marítimo impuesto por Irán y los detalles materiales precisos de los daños en las plantas de gas mantienen a los analistas en estado de alerta máxima, previendo que la presión sobre los precios se mantenga mientras no se restablezca la seguridad en las rutas de suministro del Golfo Pérsico.