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Por Redacción
Ciudad de Mexico, 20 de marzo de 2026.- Dos incidentes ferroviarios de gran magnitud ocurrieron de manera simultánea en menos de 24 horas en la región fronteriza entre México y Estados Unidos, dejando un saldo de un fallecido, varios heridos y la fuga de un material químico inflamable. En Rincón de Romos, Aguascalientes, un tren de carga de Ferromex descarriló la mañana del jueves 19 de marzo, atropellando a un grupo de migrantes que viajaban sobre los vagones, mientras que en Houston, Texas, un convoy de Union Pacific sufrió un accidente similar que provocó el derrame de etanol sin dejar víctimas humanas.
El siniestro en territorio mexicano se registró alrededor de las 11:00 horas en la jurisdicción de Rincón de Romos. De acuerdo con reportes de Protección Civil local y fuentes periodísticas, el tren transportaba esferas de hierro destinadas a fundición cuando perdió el control. Sobre la locomotiva y los vagones viajaban indocumentados de nacionalidad hondureña y salvadoreña. El impacto resultó en la muerte de uno de los migrantes y dejó entre seis y siete lesionados, quienes fueron trasladados a hospitales de la zona. Las autoridades confirman que entre 24 y 26 vagones se salieron de las vías.
Testigos del incidente en Aguascalientes indicaron que el tren circulaba a una velocidad considerable en el momento del accidente. Según versiones recabadas por medios locales, los operadores buscaban avanzar rápidamente por la zona debido a reportes previos de robos y actos de vandalismo en las vías férreas de la región. Sin embargo, las autoridades no han emitido un dictamen oficial que confirme el vandalismo como la causa directa del descarrilamiento, manteniéndose la investigación en curso para determinar los factores precisos que derivaron en la tragedia.
Existen discrepancias en los reportes iniciales respecto a la identidad exacta del fallecido y el número preciso de heridos. Mientras algunas fuentes apuntan a que la víctima mortal era originaria de El Salvador, otras indican que se trata de un ciudadano hondureño. De igual forma, el conteo de lesionados varía entre seis y siete personas. La Fiscalía, la Guardia Nacional y el Ejército mantienen presencia en el lugar para coordinar la remoción de los vagones y la atención de los migrantes sobrevivientes.
Simultáneamente, al norte de la frontera, en Houston, Texas, se reportó el descarrilamiento de un tren de la compañía Union Pacific el 18 de marzo. En este evento, más de dos docenas de vagones abandonaron las vías, provocando la fuga de etanol, un sustancia altamente inflamable. A diferencia del caso mexicano, las autoridades de seguridad y equipos especializados en Estados Unidos confirmaron que no hubo personas lesionadas durante el incidente.
Funcionarios texanos activaron protocolos para materiales peligrosos tras la detección de la fuga química. No obstante, han asegurado a la población que el derrame de etanol no representa una amenaza directa inmediata para los residentes de la zona afectada. A diferencia del incidente en Aguascalientes, donde la carga era mineral, la naturaleza del material transportado en Texas requirió medidas específicas de contención para evitar riesgos de incendio o contaminación ambiental mayor.
Estos dos eventos destacan la vulnerabilidad de la infraestructura ferroviaria en la región y los riesgos asociados tanto al transporte de materiales peligrosos como al fenómeno migratorio que utiliza los trenes de carga como medio de tránsito. Las autoridades de ambos países continúan con las labores de limpieza y evaluación de daños, mientras se espera que en los próximos días se emitan conclusiones oficiales sobre las causas técnicas y operativas que provocaron estos descarrilamientos masivos.