marzo 27, 2026
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Tecomán, 27 de marzo de 2026.- La muerte del empresario platanero Eduardo Ochoa Arias, quien fue secuestrado el pasado 13 de marzo en la comunidad de Cerro de Ortega, fue confirmada oficialmente tras la identificación de sus restos localizados en la costa de Michoacán. El Servicio Médico Forense validó la identidad de la víctima, poniendo fin a una búsqueda que movilizó a sectores productivos y autoridades de la región.

La cronología de los hechos presenta discrepancias en los reportes disponibles. Mientras que fuentes periodísticas indican que el cuerpo fue hallado por habitantes de la Playa Boca de Apiza, en el municipio de Coahuayana, Michoacán, el pasado 31 de marzo, otras versiones señalan que la confirmación pública y los oficios religiosos se realizaron desde el 25 de marzo. Independientemente de la fecha exacta del descubrimiento, las fiscalías de Colima y Michoacán coordinaron los peritajes necesarios para el reconocimiento formal del occiso.

De acuerdo con los informes forenses, el cuerpo presentaba un disparo en el pecho y fue encontrado maniatado, envuelto en plástico y junto a una hamaca. Estas condiciones fueron corroboradas tras el traslado de los restos para su análisis técnico, confirmando la violencia con la que actuaron los captores durante el cautiverio del director de Ochoa Products.

La confirmación del deceso fue comunicada por el presbítero Enrique Asahel Ochoa, primo de la víctima, durante una homilía en la ciudad de Colima. “La familia me ha pedido comunicarles que es un hecho, ha sido identificado el cuerpo de Edi”, expresó el sacerdote ante los asistentes, agradeciendo posteriormente los mensajes de apoyo recibidos por la empresa familiar dedicada a la exportación de plátano a mercados de Asia y Estados Unidos.

Prior al hallazgo, la desaparición de Ochoa Arias generó una fuerte reacción social en Tecomán. El sábado 21 de marzo, jornaleros, familiares y amigos bloquearon durante seis horas la autopista Colima-Manzanillo utilizando maquinaria agrícola y camiones, exigiendo resultados a las autoridades sobre el paradero del productor. La zona de Cerro de Ortega, donde ocurrió el secuestro, ha sido señalada en reportes de seguridad como un territorio con presencia de células criminales dedicadas a la extorsión y el secuestro.

Con la identificación concluida, la familia procede ahora a organizar los ritos funerarios correspondientes. El caso queda bajo la esfera de investigación de las fiscalías involucradas para determinar la autoría material e intelectual del crimen, en una región que ha registrado incrementos en los índices de violencia en los últimos meses.

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