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Por Redacción
Rabat, 19 de marzo de 2026.- La Confederación Africana de Fútbol (CAF) anunció este miércoles la revocación del título de la Copa de África a la selección de Senegal, asignando oficialmente el trofeo a Marruecos tras el abandono del campo por parte de los senegaleses durante la final disputada el pasado 18 de enero. La resolución del Comité de Apelación de la CAF, emitida tras un recurso presentado por la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF), ha desencadenado una inmediata reacción de rechazo por parte de las autoridades deportivas y gubernamentales de Dakar, quienes calificaron la medida como injusta y anunciaron acciones legales internacionales.
El incidente que motivó la sanción ocurrió en el estadio Mulay Abdelá de Rabat, donde Senegal se retiró del terreno de juego en señal de protesta por la señalización de un penalti a favor de los anfitriones en el tiempo de descuento, derivado de un derribo al jugador Brahim Díaz. Aunque inicialmente la CAF había emitido una resolución diferente, la apelación presentada por la federación marroquí logró revertir la decisión, argumentando que el abandono constituye una no comparecencia que viola los estatutos competitivos del organismo continental.
La Real Federación Marroquí de Fútbol expresó su satisfacción mediante un comunicado oficial, asegurando que la decisión de la CAF se ajusta estrictamente al respeto del reglamento y es necesaria para garantizar la estabilidad y disciplina en las competiciones africanas. Para Marruecos, este fallo representa la consolidación de su estatus como campeón continental, validando su desempeño deportivo frente a las circunstancias extraordinarias que interrumpieron el encuentro decisivo.
En contraste, la Federación de Fútbol de Senegal rechazó categóricamente el veredicto, describiéndolo como una decisión inédita, inaceptable e injusta. En su declaración oficial, el organismo deportivo senegalés confirmó que ha interpuesto un recurso ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) para combatir la sanción y advirtió que no tiene intención de devolver físicamente la copa obtenida en el estadio, manteniendo una postura de desafío ante la autoridad futbolística africana.
La tensión escaló con la intervención del Gobierno de Dakar, que trascendió el ámbito deportivo para exigir una investigación internacional motivada por sospechas de corrupción dentro del proceso de apelación. Las autoridades senegalesas denunciaron lo que consideran una tentativa de desposesión injustificada y buscarán movilizar apoyo diplomático para cuestionar la integridad del procedimiento que despojó a su selección nacional del título conquistado dentro del campo de juego antes de la interrupción.
Esta controversia pone a prueba la autoridad de la CAF y la eficacia de sus mecanismos de justicia deportiva, mientras se abre un precedente complejo sobre las consecuencias del abandono de campo en torneos de alto nivel. Con el recurso pendiente ante el TAS y la negativa física de Senegal a entregar el trofeo, la situación permanece en un limbo jurídico y simbólico que podría extenderse por meses, marcando una de las crisis más graves en la historia reciente del fútbol africano.