marzo 25, 2026

Puerto Leguízamo, 25 de marzo de 2026.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, decretó tres días de duelo nacional tras el estrellamiento de un avión militar Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) en el departamento de Putumayo, siniestro que dejó un saldo de 69 uniformados fallecidos y 57 heridos. La aeronave, que transportaba tropas entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís, se precipitó a tierra pocos minutos después de despegar el pasado 23 de marzo, en lo que las autoridades califican como el accidente más grave de las Fuerzas Militares en años recientes.

De acuerdo con el balance oficial confirmado por las fuerzas militares, entre las víctimas mortales se encuentran 61 miembros del Ejército, seis pertenecientes a la FAC y dos de la Policía Nacional. El comandante general de las Fuerzas Militares, Hugo Alejandro López Barreto, informó que de los sobrevivientes, 49 fueron evacuados a Bogotá —donde 19 reciben atención en el Hospital Militar Central y 30 en el Batallón de Sanidad Militar— y ocho fueron trasladados a la ciudad de Florencia. Además, se reportó que un soldado resultó ileso.

El mandatario expresó su condolencia a través de la red social X, donde anunció que se izarán banderas a media asta en todas las entidades públicas y embajadas. “He decretado tres días de duelo en todo el territorio nacional en memoria de los 69 uniformados pertenecientes al Ejército, Fuerza Aeroespacial y la Policía Nacional que perdieron la vida en el accidente aéreo”, escribió Petro, quien también ordenó activar todos los protocolos de atención para las familias de las víctimas.

Entre los testimonios que han emergido destaca el del soldado profesional Mauro Peñaranda, uno de los sobrevivientes que narró los momentos previos al impacto. Según su relato, la emergencia comenzó minutos después del despegue cuando la aeronave presentó comportamientos anómalos. “Se iba hacia un lado y se escuchaba un ruido (…) el avión traqueaba”, declaró el militar, añadiendo que la tripulación no recibió instrucciones claras desde la cabina durante la maniobra.

El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, precisó que la aeronave cayó a aproximadamente 1.5 kilómetros del aeródromo de origen y que, como consecuencia del incendio posterior al choque, parte de la munición transportada por la tropa detonó, lo cual agravó la situación en tierra. Aunque el accidente ocurrió en una zona de conflicto en la Amazonía, cercana a las fronteras con Perú y Ecuador, las autoridades han descartado preliminarmente la hipótesis de un atentado. “Al momento, no se cuenta con información ni indicios que permitan establecer que se haya tratado de un ataque por parte de algún grupo armado ilegal”, señaló el alto mando.

Las investigaciones técnicas continúan para determinar las causas exactas del siniestro. El ministro Sánchez enfatizó que la aeronave se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad y que la tripulación estaba debidamente cualificada, haciendo un llamado a evitar especulaciones hasta contar con informes oficiales. Este evento marca un punto crítico en la operación aérea militar colombiana, generando un debate sobre el estado de la flota y los protocolos de seguridad en vuelos de transporte de tropas.

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