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Por Redacción
Ciudad De México, 25 de julio de 2026.- Zamir Pinto, de 16 años, Erick Terán, de 13, y Dafne Zapata, también de 13, murieron en academias militarizadas bajo la custodia de instructores que los golpearon y maltrataron, según información recopilada. Los directivos de estos planteles notificaron por teléfono a las familias que ‘algo no estaba bien’ y achacaron lo ocurrido a supuestos problemas de salud.
El caso de Erick Terán ilustra la secuencia de los hechos. El menor estudió casi siete meses en la Academia Militarizada Ollín Cuauhtémoc de Ciudad de México sin incidentes hasta el 18 de abril de 2025, fecha en que confesó a su madre que otros niños lo habían golpeado por defender a su amiga. Cinco días después, Erick murió en Morelos, durante un campamento organizado por la escuela sin contar con los permisos necesarios.
Compañeros del menor relataron a su madre que a Erick lo arrastraron por el piso y lo golpearon repetidamente en el abdomen y las costillas. Erika Torbellín, madre de la víctima, denunció las condiciones de maltrato: “Los pisoteaban, hacían que lamieran el piso con la lengua, que limpiaran el piso con un cepillo de dientes, que lavaran los baños. Se supone que van a estudiar, ¿cómo me lo van a poner a lavar el baño cuando están en clases? Es mucho para un niño soportar esas palizas y maltrato psicológico”.
Respecto a las causas del deceso, la escuela intentó atribuir la muerte a diversas dolencias. “Querían decir que mi hijo se drogaba, o que le dio asma, deshidratación, un montón de enfermedades, que estaba mal del corazón y que por eso falleció”, afirmó Torbellín. A pesar de las explicaciones iniciales, el director del plantel y una tutora fueron detenidos, aunque hasta el momento no han recibido sentencia.
Erika Torbellín expresó su apoyo inicial a la decisión de su hijo de ingresar a la institución: “Pero una como mamá no puede impedir ese tipo de cosas. Yo no quería quebrar su sueño y lo apoyé”. Sin embargo, un año tres meses después de la muerte de Erick, la madre se enteró del fallecimiento de una niña de la misma edad en otra academia militarizada en Tamaulipas.
Ante la repetición de estos sucesos, Torbellín declaró: “Me removió muchas cosas, muchos sentimientos horribles. ¿Cómo es posible que esto se repita?”.