Ciudad De México, 16 de abril de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró a ABC News que no considera necesaria una prórroga de la tregua bilateral con Irán, cuyo alto el fuego vigente desde el 8 de abril expira el próximo 22 de abril. El mandatario anticipó que habrá novedades en las próximas 48 horas, aunque funcionarios de su propia administración reconocieron que una extensión del cese al fuego sigue sobre la mesa.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que las negociaciones “se están llevando a cabo” y mostró optimismo respecto a las perspectivas de un acuerdo. Leavitt precisó que Islamabad albergaría una segunda ronda de diálogo directo. Por su parte, Trump aseguró en declaraciones a El País que una nueva ronda de conversaciones podría celebrarse el próximo fin de semana y afirmó que Estados Unidos tiene “una relación muy buena con Irán”.
En el ámbito militar, el Mando Central de EU (CENTCOM) impuso un bloqueo marítimo a los puertos iraníes y aseguró haber logrado la “superioridad marítima” en la región, reportando que nueve buques iraníes fueron obligados a dar marcha atrás en 36 horas. Sin embargo, datos de rastreo satelital del proveedor Kpler sugieren que al menos tres embarcaciones vinculadas a Irán cruzaron el estrecho de Ormuz después de que el bloqueo entrara en vigor. Trump comentó sobre la medida: “El bloqueo está siendo increíble. No pueden hacer negocios debido a él. Puede que el bloqueo sea más efectivo que las bombas, a decir verdad”.
La tensión escaló con declaraciones de Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo Mojtaba Jamenei y excomandante de la Guardia Revolucionaria, quien declaró en televisión estatal que los buques de EU “serán hundidos por nuestros misiles” si Washington insiste en “vigilar” el estrecho. Irán también amenazó con obstruir el tránsito por el mar Rojo en represalia al bloqueo. Ante esto, el secretario de Defensa de EU, Pete Hegseth, advirtió a Teherán que el Ejército estadounidense está listo, “con las armas cargadas”, para reanudar “inmediatamente la guerra” si sus negociadores no aceptan las condiciones ofrecidas.
El jefe del Estado Mayor, Dan Caine, ofreció detalles sobre cómo sus hombres están poniendo en práctica un bloqueo que calificó de “exitoso”. Trump dijo que “parece muy probable que lleguemos a un acuerdo con Irán, y será un buen acuerdo, sin armas nucleares”, y mencionó que se plantea ir a Pakistán si las conversaciones logran aquilatar un alto el fuego.
En otro frente, surgieron discrepancias sobre la participación de Irán en el Mundial 2026. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, aseguró que la Selección de Irán participará “seguro”, argumentando que “representan a su pueblo, se han clasificado y los jugadores quieren jugar”. En contraste, Ahmad Donyamali, ministro de Deportes de Irán, subrayó que en la actual situación, “bajo ninguna circunstancia”, podrían participar en la Copa del Mundo, refiriéndose al “régimen corrupto”. Trump dijo que la selección iraní sería “bienvenida” al torneo, pero que no lo veía “apropiado por su propia vida y seguridad”.
Respecto a posibles apoyos externos, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, evitó aclarar si el mandatario Xi Jinping trasladó a Trump que Pekín no suministra ayuda militar a Irán, stating que “no dispongo de información al respecto”. No obstante, Trump señaló en una entrevista con Fox News que en una carta a Xi Jinping le pidió que no enviara ayuda militar a Irán, a lo que el mandatario asiático le contestó que no lo está haciendo: “Le escribí una carta pidiéndole que no lo hiciera. Y él me escribió una carta diciendo que, en esencia, no lo estaba haciendo”.
El impacto económico del conflicto ya se deja sentir. Máximo Torero, economista jefe de la FAO, advirtió que el bloqueo de los puertos de Irán por parte de Estados Unidos detuvo el flujo de hasta un 30% de los fertilizantes mundiales. Además, la interrupción del 35% del petróleo y el 20% del gas que circula por el estrecho de Ormuz presiona al alza los costos logísticos y de transporte dentro de México, en un plazo crítico de 90 días definido por expertos de las Naciones Unidas para el futuro inmediato del mercado mexicano.