julio 28, 2026
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Por Redacción

Ciudad de Mexico, 28 de julio de 2026.- El relato de la lucha contra el incendio forestal en la Sierra Oeste de Madrid se construye a partir del testimonio de Israel Naveso, portavoz del Sindicato de Bomberos, recogido el lunes al término de su jornada laboral. Naveso, de 45 años y con 22 años de servicio en el parque de Villaviciosa de Odón, participó en lo que describen como la mayor catástrofe medioambiental en la historia de España, la cual cumple ya cinco días de evolución con el fuego ardiendo sin control.

Más de la mitad de su guardia, comprendida entre las 20:00 del domingo y las 12:00 del lunes, transcurrió directamente en el frente del fuego en Fresnedillas de la Oliva. Su jornada comenzó a las 8:30 tras una noche difícil, descrita como “comiendo techo”, mientras cinco de sus compañeros partían hacia San Martín de la Vega y otros cinco permanecían en el parque esperando el relevo. A las 18:00 recibieron el aviso de Jefatura para presentarse en dos horas en la zona afectada.

Para la intervención, Naveso utilizó el EPI forestal U1, un traje ligero de cinco kilos diseñado para transpirar mejor, a diferencia del traje estructural U2, destinado a incendios de viviendas y que alcanza los 25 kilos con la bombona. Durante el equipamiento, el bombero visualizaba mentalmente puntos de referencia como el pantano de San Juan, Robledo de Chavela y las antenas de la NASA antes de llegar a su destino en Fresne.

Sobre el comportamiento de las llamas, Naveso afirmó: “Este incendio tiene vida propia y se comporta de forma muy extraña”. Al describir el impacto visual del desastre, señaló que “una destrucción así de brutal solo la entiendes cuando la ves”. El representante sindical expresó la profunda afectación emocional que supone presenciar cómo se quema la propia comunidad: “La ves arrasada y piensas se acabó, ya nunca más lo voy a ver como era porque tendrán que pasar 30 años”.

El bombero también reflexionó sobre las consecuencias a largo plazo de su profesión. “Dicen que los bomberos vivimos 10 años menos: por las sustancias nocivas, por los horarios y por esto, la ansiedad, que no se va nunca”, declaró Naveso, subrayando el coste físico y psicológico de enfrentar emergencias de esta magnitud.

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