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Por Redacción
Acapulco, 20 de marzo de 2026.- La violencia se manifestó el 19 de marzo de 2026 en múltiples entidades del país, dejando un saldo de al menos nueve personas fallecidas y el hallazgo de cuerpos en Guerrero, Guanajuato y Baja California Sur. En Acapulco, autoridades localizaron un cuerpo embolsado alrededor de las 17:00 horas, mientras que en Villagrán, Guanajuato, fueron recuperados siete cadáveres de un pozo. Simultáneamente, en Guerrero Negro, Baja California Sur, se registró un ataque que dejó un muerto y un herido, y en otros estados como Nuevo León, Chiapas y Coahuila se reportaron detenciones y hallazgos relacionados con la delincuencia organizada.
En el puerto de Acapulco, la víctima encontrada permanece anónima hasta el momento, sin que se hayan divulgado detalles sobre su identidad o los motivos del crimen. El hallazgo se suma a la lista de eventos violentos reportados en la región, donde colectivos de búsqueda y autoridades continúan investigando los hechos. La información disponible indica que el cuerpo fue descubierto en condiciones que requirieron la intervención de las fuerzas de seguridad, aunque no se especifican detalles forenses adicionales.
En Guanajuato, la recuperación de siete cuerpos en un pozo ubicado en el municipio de Villagrán marca uno de los hallazgos más significativos del día. Las autoridades no han revelado la identidad de las víctimas ni las causas exactas de su muerte, manteniendo la investigación bajo reserva. Este evento refleja la persistencia de la violencia asociada a grupos criminales en la región del Bajío, donde frecuentemente se reportan desapariciones y hallazgos de restos humanos.
La inseguridad también golpeó a Baja California Sur, específicamente en Guerrero Negro, donde un ataque dejó como saldo una persona fallecida y otra herida. La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de BCS ha iniciado las investigaciones correspondientes, aunque no se han identificado a los agresores ni se ha confirmado el vínculo específico con la delincuencia organizada, más allá de las sospechas iniciales. Este incidente se suma a la tensión que se vive en la península debido a la actividad criminal.
En el ámbito de las detenciones, la Fiscalía General de la República (FGR) y otras autoridades reportaron la captura de varios individuos en diferentes estados. Entre ellos se menciona a Juan David Gámez en Monterrey, Juan Diego Maldonado Grijalva en Huixtla, Chiapas, y Abraham ‘N’ en Saltillo, Coahuila, cuya detención se confirmó el 19 de marzo. Asimismo, en Tijuana, Baja California, se menciona el caso del sacerdote José Luis Rodríguez de Anda; sin embargo, la investigación no confirma su detención, sino que señala la falta de claridad sobre la causa exacta de su muerte, generando incertidumbre sobre las circunstancias de su deceso.
Adicionalmente, en Zapopan, Jalisco, autoridades aseguraron 19,000 litros de hidrocarburo, evidenciando la continuidad del robo de combustible como una actividad delictiva prevalente. Aunque no se ha identificado a los responsables de este hallazgo, la confiscación del material subraya los esfuerzos federales y estatales por combatir el huachicol. Estos eventos dispersos geográficamente pero cercanos en tiempo dibujan un panorama de inseguridad que abarca desde el norte hasta el sur del país.
Las autoridades federales y estatales mantienen sus investigaciones en curso para esclarecer la autoría de los ataques, la identidad de las víctimas y los motivos detrás de cada crimen. Mientras colectivos de búsqueda siguen trabajando en la localización de personas desaparecidas, la sociedad exige respuestas ante este repunte de violencia que ha cobrado vidas en al menos cinco estados de la República mexicana en menos de 24 horas.