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Madrid, 14 de abril de 2026.- Oliver Blume, consejero delegado del grupo Volkswagen, afirmó que el modelo de negocio de la empresa ha cambiado debido al desplazamiento del centro de innovación y producción de Europa a China. “Nuestro modelo de negocio ha cambiado”, declaró el ejecutivo.
Blume explicó que la dinámica anterior ya no es viable: “En el pasado desarrollábamos en Alemania, en Europa y desde aquí vendíamos nuestros productos con un buen estándar de calidad a todo el mundo. Hoy no es posible por las regulaciones, por cómo han cambiado las expectativas de los clientes y por la competencia”. Como resultado, Volkswagen ahora trae a Europa los procesos que aprende en China, donde mantiene alianzas con compañías locales como SAIC Motor, dueña de MG, o Xpeng.
Este ajuste estratégico ocurre en un contexto complicado para la industria. El año 2025 fue desastroso para el automóvil europeo, registrándose pérdidas o caídas de beneficios en los principales fabricantes, con la excepción de BMW. A esto se suma la errática política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump, quien impuso tasas extra a las exportaciones de coches y componentes, golpeando especialmente a las plantas alemanas.
Aunque España, como segundo productor europeo de vehículos, no exporta coches a Estados Unidos, sí envía piezas al mercado norteamericano. Por otro lado, la retirada de ayudas al vehículo eléctrico en EE UU provocó que compañías como Ford, General Motors o Stellantis realizaran un viraje estratégico para alargar la vida de sus modelos de combustión.
Las consecuencias financieras de este viraje fueron severas para algunos actores: Ford y Stellantis reportaron pérdidas de más de 7.000 y 22.300 millones respectivamente. General Motors logró mantener beneficios en 2025, pero estos se desplomaron un 55%, situándose en torno a los 2.300 millones de euros.