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Energodar, 02 de junio de 2026.- El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó el 22 de mayo de 2026 sobre varias ofensivas con drones contra la central nuclear de Zaporiyia, la mayor planta atómica de Europa. Algunos de estos ataques involucraron decenas de proyectiles que impactaron las instalaciones y sus aledaños.
La central, ubicada en el municipio de Energodar bajo control del ejército ruso, enfrenta una situación crítica de suministro. Actualmente, los reactores son alimentados por una sola de las diez líneas de alta tensión con las que contaban antes del inicio de la guerra. En los últimos cuatro años, los equipos auxiliares de la planta han sufrido bombardeos rusos y daños provocados por drones ucranios.
La violencia en el sitio ha tenido consecuencias letales. El 27 de abril de 2026, un dron bomba causó la muerte de uno de los empleados de la planta. La tensión se mantuvo al alza recientemente cuando, el sábado 31 de mayo de 2026, Moscú denunció un ataque ucranio con drones sobre Zaporiyia, acusación que Kiev negó.
Expertos señalan un incremento global en este tipo de agresiones. Vitaly Fedchenko, especialista del Sipri, afirmó que “los ataques a instalaciones nucleares se han vuelto más frecuentes en los últimos años, a partir de 2022”. Fedchenko contabiliza alrededor de nueve ataques a este tipo de instalaciones desde la década de los cuarenta hasta 2021, pero indica que desde 2022 la cifra se dispara en dos frentes: Ucrania y Oriente Próximo.
El contexto de inseguridad se extiende más allá de Zaporiyia. El 17 de mayo de 2026, un dron golpeó el perímetro de la central de Baraká, en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Asimismo, a unos 900 kilómetros al noroeste de Zaporiyia, un ataque con un dron ruso dañó en febrero de 2025 el sarcófago de Chernóbil, sitio que el ejército ruso controlaba ya desde febrero de 2022, cuando también estrechaba el cerco a Zaporiyia.
Ante este escenario, Daniel Salisbury calificó la situación como “jugar con fuego”. Cabe recordar que en febrero de 2022, Rafael Grossi, diplomático argentino al frente del OIEA, puso sobre la mesa los “pilares indispensables” para evitar un desastre nuclear, justo cuando comenzaba la escalada de control militar sobre las plantas ucranianas.