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Por Redacción
Ciudad de Mexico, 19 de marzo de 2026.- Una investigación del diario The New York Times publicada este miércoles revela acusaciones de abuso sexual contra el fallecido líder campesino y activista por los derechos civiles César Chávez, una figura histórica venerada en Estados Unidos. Los testimonios, recogidos de al menos cuatro mujeres, incluyen a su colega y cofundadora del sindicato United Farm Workers (UFW), Dolores Huerta, quien habría sido víctima de acoso por parte de Chávez en la década de 1970. Las acusaciones, que según el reporte incluyen a menores de edad, sacuden el legado de un ícono nacional cuyo nombre honran escuelas, parques y un día feriado en varios estados.
La investigación periodística señala que los presuntos abusos ocurrieron principalmente en California, donde Chávez lideró la lucha por los derechos de los trabajadores agrícolas. Además de Huerta, las acusadoras identificadas son Ana Murguía y Debra Rojas, cuyos testimonios describen un patrón de conducta que habría iniciado cuando ellas tenían entre 12 y 15 años. Las fechas exactas de los hechos y el número total de presuntas víctimas no están del todo claros en el reporte, que enfrenta la dificultad de investigar eventos de hace décadas y que involucran a una persona fallecida en 1993.
En un comunicado oficial, el sindicato United Farm Workers (UFW) respondió a las graves acusaciones afirmando que no tiene “conocimiento de primera mano” ni “reportes directos” sobre el comportamiento descrito por las mujeres. Esta postura ha generado críticas y señalamientos por una aparente contradicción, dada la gravedad y el número de testimonios presentados. Hasta el momento, no se ha conocido una respuesta oficial por parte de la familia de César Chávez.
El contexto en el que surgen estas acusaciones es complejo. Algunas fuentes cercanas al legado de Chávez han sugerido, según el reporte, que las revelaciones podrían enmarcarse en un clima político de persecución hacia la comunidad latina durante el gobierno del expresidente Donald Trump. Sin embargo, las mujeres que dieron su testimonio han enfatizado la necesidad de contar su historia, independientemente del estatus del acusado, buscando un reconocimiento a su sufrimiento que, aseguran, fue silenciado durante años por el aura de santidad que rodeaba al líder.
La figura de César Chávez trasciende el activismo laboral para convertirse en un símbolo cultural y de justicia social para millones de personas, particularmente en la comunidad mexicano-estadounidense. Estas acusaciones, de confirmarse a través de una investigación más profunda o de nuevos testimonios, obligarían a una revaluación histórica dolorosa y polémica, similar a la que han enfrentado otras figuras públicas cuyas conductas privadas han entrado en conflicto con su legado público. El caso pone sobre la mesa el eterno debate sobre cómo juzgar las acciones de individuos históricos a la luz de valores contemporáneos.